También conocidos como planetas terrestres, son los cuatro cuerpos celestes más cercanos al Sol: Mercurio, Venus, Tierra y Marte. Se caracterizan por tener una superficie sólida y compacta compuesta principalmente de silicatos y metales, con núcleos densos de hierro. A diferencia de los gigantes exteriores, poseen tamaños modestos, carecen de sistemas de anillos y tienen pocos o ningún satélite natural. Todos orbitan dentro del límite interior del Cinturón de Asteroides.
El planeta más pequeño. Su núcleo de hierro ocupa el 60% de su masa, sugiriendo que perdió su manto en una colisión antigua.
Gemelo tóxico de la Tierra. Gira en sentido retrógrado (el Sol sale por el Oeste). Sus nubes de ácido sulfúrico reflejan el 75% de la luz solar.
El único mundo conocido con tectónica de placas activa, fundamental para reciclar carbono y estabilizar el clima a largo plazo.
El objetivo de la exploración humana. Posee el Monte Olimpo (21km de alto) y el Valles Marineris. Su color se debe al óxido de hierro.
Ocurre cuando un planeta interior (Mercurio o Venus) pasa exactamente entre la Tierra y el Sol. Es el momento en que el planeta está más cerca de la Tierra (perigeo), pero es difícil de ver porque nos muestra su cara oscura (fase nueva) y está deslumbrado por el resplandor solar.
Sucede cuando el planeta pasa por el lado opuesto del Sol con respecto a la Tierra. En este punto, el planeta está en su máxima distancia de nosotros (apogeo) y nos muestra su cara completamente iluminada (fase llena), pero tampoco es visible porque el Sol se interpone en la línea de visión.